Por Pereyra Kees Johanna
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as obras del artista catalán, Salvador Dalí, pasaron por la ciudad de Olavarría luego de recorrer distintas ciudades del país. La muestra, compuesta por más de dos centenares de obras, pertenece a la colección privada de Santiago Shanahan y fueron cedidas por Enrique Sabater, secretario y administrador de Dalí, para ser expuestas en el Centro Cultural Hogar San José durante más de un mes.
La exposición se mantuvo abierta para todo el público; miles de personas la visitaron, conocieron las obras y también a Dalí por medio de la información brindada y todos los eventos que se llevaron a cabo en la ciudad durante el tiempo que la muestra permaneció aquí.
Dalí fue un artista que revolucionó el mundo del arte, tanto con sus métodos como con su genialidad, que él mismo reconocía, pero todavía sigue siendo reconocido como uno de los más grandes surrealistas del mundo y va a seguir siendo así en tanto miles, millones de personas, sigan recorriendo, viviendo y experimentando su arte. El catalán que le tenía miedo a la muerte ha quedado eternizado por medio de sus obras, logró quebrar las barreras del tiempo e ir mucho más allá de él. Todo esto se ve reflejado en sus obras, muchas de las cuales hacen referencia al tiempo, así mismo como en su método que se basa en el inconsciente, en los sueños, en lo irreal. Pero, ¿cuál es la relación entre el tiempo y el inconsciente?
El surrealismo se basa en plasmar el subconsciente, donde la conciencia no tiene acceso, por eso sólo se revela mediante los sueños, los lapsus, los actos fallidos, entre otras cosas. Entonces lo que el artista surrealista debe hacer es apartarse de la racionalidad y de toda intencionalidad. Según Freud, los procesos inconscientes no pueden ser ordenados temporalmente porque el tiempo no cambia nada en ellos (Freud, “Más allá del principio del placer”). Puede verse a lo largo de las diferentes obras de Dalí esta concepción inmaterial del tiempo.
“El tiempo carece de historia, al igual que la memoria involuntaria”; esta frase de Walter Benjamin tiene una estrecha relación con lo que Dalí intenta expresar en sus obras tituladas “La persistencia de la memoria”, tanto en el cuadro como en la escultura que llevan el mismo nombre. En ellas el artista plasma relojes blandos y derretidos que representan la flexibilidad del tiempo. Asimismo, en la pintura puede observarse un reloj que no está deformado como los otros, pero que se encuentra cubierto de hormigas, las cuales significan la muerte en la simbología de Dalí. Desde el punto de vista bejaminiano, ese reloj es el que representa los recuerdos de la memoria voluntaria, que contiene informaciones que no conservan nada del pasado. Es el tiempo que muere, se destruye y está destinado al olvido.
En cambio, los relojes derretidos indican lo subjetivo, las vivencias y los recuerdos que forman parte de las verdaderas experiencias, según Benjamin son datos acumulados en el inconsciente de forma no cronológica que afluyen en la memoria. Esta obra es un intento por conservar esos datos de la memoria más allá de la fugacidad de cada instante. Es por esto que en el método utilizado por Dalí, el surrealismo, donde entra en juego lo onírico y lo inconsciente, se mezclan el pasado y el presente, lo real y lo irreal, de manera que adquiere una nueva forma, una nueva imagen: lo que el artista muestra en sus obras.
Verdaderamente el tiempo era algo muy importante para Dalí, cuyo arte logró vencerlo y persistir más allá de los años, más allá de la rigidez de los relojes. Buscando en el inconsciente consiguió unir el pasado con el presente, se convirtió en un verdadero surrealista de manera que él mismo traspasó ese límite. Las obras que ésta muestra presentó, al igual que todas las de este autor, intentan adentrarse en la memoria de cada una de las personas que las observa, de manera que el artista siga vivo ayer, hoy y siempre.


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