miércoles, 31 de agosto de 2011

Diecisiete de julio.

    Para mí escribir siempre fue como un llanto. Los sentimientos más fuertes, las impotencias más frustrantes, las dudas más profundas, todo eso lo plasmé sobre el papel, me desahogué, lloré y sangré escribiendo. Pero hoy siento que ya crecí, maduré un poquito dentro de todo lo que me falta. Hoy siento que no necesito escribir, sino que QUIERO escribir. Algo lindo, algo feo, algo sin sentido, no sé, cualquier cosa que se me venga a la cabeza.

     Hace ya mucho tiempo que no tengo ese nudo en el pecho y las ganas desesperantes de escapar. Me golpeé la cabeza contra la pared hasta que dolió pero al fin aprendí y descubrí quién soy. ESTO soy yo y lo digo con orgullo, porque ya no necesito esconder nada, porque ni siquiera busco encajar, así soy y no tengo nada que justificar.
     Me caí, me levanté y por ahora todavía sigo en pie. Después de muchos moretones hoy puedo decir que amo con locura a la persona que me hizo vivir los momentos más felices pero también los mas tristes. Así es la vida. En las buenas y en las malas.
     Deliro, crezco, descubro. Cuántas sensaciones ! Por fin hoy puedo decir que hay PAZ en mi interior...

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